“Su protector” | Relato #OrigiReto2018

Treinta páginas más y habría terminado de leer Muerte en Venecia. Continuaba la lectura en mi móvil, a la espera de que la camarera abandonara su puesto de trabajo para volver a casa. Como cada noche, la observaba salir de aquel restaurante japonés al pasar la media noche, cuando todos los clientes se habían marchado y el local apagaba las luces. Era fácil de identificar. Delgada, con las piernas largas y altos tacones, cubierta con un chaquetón grueso que soñaba con arrebatarle, para que pudiera lucir su uniforme de trabajo como al momento de servir las mesas, con la idea de que esta cayera también después. Deseaba ver esos pechos firmes con los que calentaba a los clientes. Ansiaba hacerlos míos, y estaba seguro de que a ella también le apetecía que alguien le demostrara de lo que era capaz. Me conocía a las chicas como esa, muy tapadas por el día y muy abiertas por la noche. No era la primera de la que me… Encariñaba.

Me quedé a solo cinco páginas de poner punto y final a la novela, pero la muerte de ese tal Aschenbach no me interesaba tanto como la despampanante figura que, cabizbaja, pasaba delante de mí, a solo tres carriles de distancia, por la acera de enfrente. El restaurante cerraba sus puertas y llegaba mi momento de actuar. ¿Sería esa la noche que me atrevería a hablarle? ¿Alcanzaría por fin el fruto de mi obsesión? ¿Bailaríamos bajo la luz de la luna para unirnos al compás de los movimientos de nuestras caderas? Todo podía pasar, porque en el amor y en la guerra todo vale.

Caminé a su altura, desde la otra acera, observando sus pasos, sus gestos y su cara, lo poco que podía ver, a través de su melena morena y de ese pañuelo rojo con el que combinaba los zapatos y provocaba mis sentidos, quizás adrede. Ella no podía saber que le estaba observando, que le esperaba cada noche a la salida del trabajo, que me había aficionado a la lecturas de novelas clásicas solo para hacer tiempo hasta que salía, que ansiaba ser el hombre que la protegiera de las calles y de cualquiera que se acercara a ella con malas intenciones. No podía saberlo ¿o sí? ¿Y si lo sabía? Ese pañuelo no formaba parte del uniforme, esos tacones del color de la sangre no los llevaba por quedar bien ante los clientes o ante su jefa. Lo hacía todo por mí, para atraerme hacia ella y para pedirme de forma indirecta que le acompañara hasta su casa. Sabía que era de las que buscan más de lo que muestran, que es de las que dice “no” por quedar bien, pero que se muere de ganas de avanzar y descubrir.

Conocía de memoria el recorrido que hacía hasta casa. Cada noche lo repetía, sin cambio alguno. Las mismas calles, los mismos pasos de peatones y los mismos parques. Evitaba ciertos barrios conflictivos, lo que suponía alargar su paseo nocturno. En mi mente le agradecía que así lo hiciera, pues, aunque podía confiar en que yo le protegería y sería su héroe en la sombra, de esa manera me permitía observarla por más tiempo y acompañarle hasta altas horas de la madrugada. Por las mañanas tomaba el autobús para ir a trabajar, pero por la noche no pasaba ni uno. Sin coche, sin dinero para el taxi, no le quedaba otra que ir a patita. Si me hubiese atrevido a hablarle y le hubiera dejado claro mis sentimientos hacia ella y mis intenciones, tendría coche cada noche y tendría quién le trajera y quién le llevara. Es más, no tendría ni que ir a su casa, pues podría quedarse en la mía. Compartiríamos la habitación, la cama, la ducha. Seríamos una bonita pareja, con todo lo que eso implica y con todo lo que las parejas hacen en la intimidad.

A menudo me gustaba imaginar qué podría gustarle en la cama y qué podría hacerle para que se muriera de placer y gritara sin parar, pidiéndome… No, suplicándome que no parase y que siguiera hasta el final. No tenía ni idea de qué podría gustarle, pero tenía claro que ella haría lo que yo le pidiera.

—Joder… —le escuché murmurar, seguido de un gesto brusco y un cambio de dirección inesperado que le llevó a entrar en un callejón por el que nunca había echado.

Algo le había importunado. Algo había sucedido. Quizás había visto algo que le había incomodado, o alguien. No importaba, tomara el camino que tomase, yo iría con ella y le seguiría hasta el final, momento en el cual me plantearía si acercarme a hablar o no. ¿Sería el mejor momento? Su pañuelo y su ropa me indicaba que sí. Parecía suplicarme que me lanzara, que le echara huevos y me comportase como un hombre de verdad.

Empezaron a entrarme ganas de mucho más que hablar. Me motivaron a ello ciertos pensamientos que no pude evitar. La imaginación, que surge cuando menos la esperas y cuando más la necesitas, a veces. Entonces me percaté de que mi objetivo, mi chica, la razón de que me helase los huesos en la calle cada noche, había acelerado el paso.

—¿Por qué cojones corres? —pregunté en voz baja, desde la distancia, sabiendo que no me oiría—. ¿Es miedo lo que sientes o te pasa como a mí y no puedes aguantar más las ganas de llegar?

Si iba a decirle algo, debía hacerlo de inmediato, o tendría que esperar a la noche siguiente. Puesto que se estaba alejando cada vez más y que estábamos muy cerca de su casa, decidí rendirme por el momento y pensar en la forma de impresionarla. Me ofrecería a llevarle en coche y le compraría un ramo de flores. Demasiado cursi, pero sería una buena forma de romper el hielo. Luego podríamos pasar a quitarnos la ropa.

Antes de marcharme de vuelta a casa, observé cómo sacaba las llaves de su bolso con rapidez y abría la puerta. A salvo de nuevo en casa, gracias a mí. Sabría Dios qué sería de una pobre mujer como ella si no tuviera a un hombre de verdad que la protegiera cada noche. Las calles pueden ser muy peligrosas.


Febrero (1) por Josekopero #OrigiReto2018

Este pequeño relato lo he escrito con motivo del Reto de escritura de #OrigiReto2018, para el objetivo: 13- Describe una escena de acoso desde el punto de vista del atacante.

Si te ha gustado no dudes en compartirlo y dejar un comentario. Trataré de realizar uno o dos relatos al mes. Más información sobre el OrigiReto2018 aquí. Gracias.

5 comentarios en ““Su protector” | Relato #OrigiReto2018

  1. Yey! Muy chulo, me encanta esa visión que haces que tenga de sí mismo como protector, estando justo en el extremo opuesto. Se entiende perfectamente y cumple el ejercicio 13 sin problemas. No hay mucho que decir, me parece un buen enfoque, un personaje totalmente definido y unas intenciones claras desde su visión sesgada de la realidad. Consejillos, dos tonterías solamente: primero que al comienzo, en el primer párrafo, en la frase “de que esta cayera también”, creo que debería ser “este” en lugar de “esta” y al terminar el mismo párrafo juraría que tras ese uso de los puntos suspensivos la palabra “Encariñaba” debería ir en minúscula, ya que no es el final o algo que queda en el aire, si no una pausa que bién podría sustituirse por una coma. Pero no estoy segura, así que solo lo dejo como comentario y trataré de buscar sobre ello. También debo decir que contaste mal la pegatina, ya que en realidad deberías sumarle el objetivo “Asuntos personales”, por estar en primera persona ;3 Así que te contaré los 5op pero deberías corregirlo en cuanto puedas. Gracias por el relato y ánimo con el próximo ejercicio ^^

    .KATTY.
    @Musajue

  2. Vale, te vas a hartar de mí, my god. Hola de nuevo xD

    El cambio de tono entre los relatos de Enero y este es flipante, el stalker da un mal rollazo de la hostia y me he pasado todo el relato deseándole lo peor, lo cual, en esta ocasión, es un cumplido xD Pobre chiquilla, eso sí :<

    Ánimo para el segundo relato del mes!

  3. ¡Hola!
    La verdad es que este objetivo me da mucho miedo, porque temo lo que podáis hacer con él y cómo me hagan sentir estas historias. Tu relato ha parecido tan realista que da miedo, podría ser alguna escena que le haya pasado a miles de mujeres en el mundo entre las que me cuento. Al menos ella echó a correr y no se detuvo a pensar si estaría siendo paranoica.
    Sobre el protagonista, lo has definido muy bien, como la espera, la sigue y demás, sin darse cuenta de que es espantoso, simplemente, encima, pensando que a ella le sirve de ayuda. Es más, la impresión que tiene de que podrían ser una pareja, me ha dado muchísimo repelús.
    La pegatina está guay y el relato, obviamente, cumple el objetivo perfectamente, así que ahí tendrás tus +5op 🙂

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