“El motel del voyeur” y como creí leer ficción siendo una historia real

Últimamente he leído muchísimo (mucho para lo que estoy acostumbrado). No me considero un buen lector, ya que tengo épocas en las que casi no ejerzo. Me ocurre que cuando estoy inmerso en mi propia novela, pierdo interés en el resto. Quizás sea por aquello de que me gusta concentrarme en una sola historia al mismo tiempo. En cualquier caso, en los últimos 30 días he leído bastante. Algunos libros los tenía en pendientes desde hace tiempo y otros los acogí sin saber de qué trataban. A continuación contaré lo que me ocurrió con “El motel del voyeur”, de Gay Talese.

Una novela infrecuente y muy curiosa

Me llamó bastante la atracción lo de que el dueño de un motel espíe a sus clientes. Pensé que sería una novela normal, con sus toques de humor, sus reflexiones y su análisis social. Empieza con el momento en el que el narrador recibe una carta del dueño del motel. Este le cuenta que se ha dedicado durante 20 años a observar a sus clientes en las habitaciones y le pide confidencialidad. Quiere hacer pública su investigación y su historia, así que a lo largo de los años le envía al narrador fragmentos de su diario de voyeur, donde apuntaba todo lo que veía y los datos de los observados.

Cuando llevaba un tercio de la novela, me di cuenta de que su estructura era simple: capítulos cortos donde contaba anécdotas e historias ocurridas en las habitaciones. Todas ellas ilustradas con detalles como la altura, el peso y una descripción física de cada visitante. Más tarde me daría cuenta de que lo que estaba leyendo no era una obra de ficción. Los datos eran reales, y en algunas partes se acompañaban de fotos del voyeur, su mujer y el motel. Un reportaje periodístico con todo lujo de detalles, elaborado a lo largo de los años. Me pareció increíble, y un poco tétrico.

La enseñanza de “El motel del voyeur”

No quiero desvelaros lo que pasa ni fastidiar detalles del libro. No es que tenga gran misterio ni suspense, pero creo que merece la pena leerlo. Es corto y muy curioso, como ya he dicho. Se hace ameno y entretenido. Lo que más me ha llamado la atención, o aquello con lo que me quedo, es la reflexión y la enseñanza final. El voyeur argumenta que siempre ha existido ese afán por espiar a los demás. Se queja de que estamos obervados en cada momento por cámaras, por el gobierno y por los demás.

Hace toda una reflexión sobre el sistema, analiza la sociedad y su evolución en los años setenta y sucesivos, y nos da una visión diferente de lo que es un voyeur con todas sus letras. Si te llama la atención o te pica el gusanillo, no lo dudes y échale un vistazo “El motel del voyeur” desde la rejilla del techo.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: