Estoy seguro de que te volveré a escribir

Estoy seguro de que te volveré a escribir. Estoy seguro de que recuperaré aquellas cartas, aquellos lazos y las últimas lecturas que se quedaron a medias. Estoy seguro de que no me rendiré y, por mucho que pueda engañarme, no creeré el falso testimonio de la conciencia. Estoy seguro de que cuando esto acabe, nada volverá a ser como antes. Será mejor. Será como debía ser. Será como soñé que sería y como decidimos que acabaría. Pues tenemos un sueño, tengo un objetivo y hay una meta que lograr. Para ello debo poner fin a esta gran roca en nuestro camino, matar al águila que se alimenta de mi hígado y tirar las columnas que sostienen un sistema contrario a mis deseos.

No quiero prometer nada

Las promesas vacías significan lo mismo que las copas que nadie rellena. No te acompañaré en la batalla, no estaré contigo en los momentos duros y no querré saber nada de las historias felices que cuentes, y menos si son conocidas por todos. Te abandono. Ni placer ni placebo. Es tiempo de seguir el camino de Heracles y realizar los trabajos. Cortar cabezas infinitas y sostener la bola del mundo. Una vez llegue a su fin, la vida seguirá, pero será la vida. Esa vida que no se valora lo suficiente y que sin el destinatario queda inconclusa. Mas no perecerá el escritor, no morirá el ser extravagante y no quedará tierra sin remover. Algún día volverá. Algún día despertará de nuevo. Y ese día… Será un día más, bajo el sol. Sol que añoro casi tanto como algo que no sé describir.

Si bien resulta contradictorio, soy la contradicción en sí misma. Bienvenido a algo nuevo, algo antiguo y algo real. Bienvenido al ser que diste inicio y que trajiste a la vida. Como diría Elton John, the bitch is back.

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