20 años para aceptar que soy gay

Esta semana cumplo 20 años, una cifra muy simbólica para mí. Es mucho lo que he vivido en este tiempo, aunque ha sido en el último año en el que todo ha cambiado, mediante buenas y malas experiencias.

No es el año en el que he logrado la fama, tampoco en el que me he hecho millonario ni he salvado a la humanidad. Sencillamente ha sido el año en el que me he aceptado por completo como soy, he aprendido a amarme y a amar a los demás. Creo que es uno de mis mayores logros. Jamás me había sentido tan orgulloso de mí mismo. Al lado de eso, sacar un libro no es nada.

Opiniones, visiones y dudas que pueden destruirte

Por mucho que intente evitar que me afecten las opiniones de los demás, es complicado ignorarlo todo. Sobre todo si eso te afecta de forma directa. He recibido tanto críticas como apoyo de ambos extremos. Los más abiertos al amor libre y varios miembros del colectivo LGTB han criticado mis dudas y mi posición. Los de mentalidad más cerrada y contraria también lo han hecho, aunque mediante insultos directos, lo que es más fácil de entender y requiere menos esfuerzo.

Sí, he tenido dudas y llegué a plantearme mil posibilidades. Pero a día de hoy lo tengo claro. Desde que era pequeño lo he visto y lo he negado. «¿Cómo voy a ser un gay de esos?» Qué miedo, ¿verdad? A mí eso me da asco. Tienen que gustarme las mujeres, aunque no sienta por ellas lo mismo que por los chicos ni me sienta atraído de esa forma. Vamos a forzar una relación, por favor. Será lo mejor.

«Quizás sea bisexual y pueda aceptar que me gusten los hombres, aunque me de miedo considerar a uno mi novio. Estará mejor visto por los demás si digo que me gustan ambos, aunque en realidad no sea así»

19 años de negación + 1 de amor propio

Soy creyente y he tenido una educación cristiana de la que me siento más que orgulloso. Y lo mejor fue que se me educó en la igualdad y el respeto por las mujeres, la comunidad LGTB y más. Del mismo modo me siento orgulloso de haber aprendido a aceptarme, de haber cambiado mi mentalidad año a año y continuar aprendiendo, sin detenerme nunca. ¿Por qué digo lo de que soy creyente? Porque pasé dos años de mi vida pidiéndole a Dios «por favor, Señor, no me hagas gay». Repetía una y otra vez las mismas palabras: «no quiero serlo, no quiero estar con otro hombre». Pero al mismo tiempo yo sabía que no siempre es la voluntad del hombre, pues así lo había aprendido, así que añadía: «Señor, yo no quiero serlo, pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya». Y seguí huyendo de mi identidad sexual y tratando de pensar que era heterosexual.

A día de hoy entiendo que no es algo en lo que me haya convertido con el tiempo. Tampoco es que confunda sentimientos ni nada parecido. Lo he sido siempre, desde que nací, y está bien.

He estado con 4 personas a lo largo de mi vida. Con cada una aprendí algo. Con la primera que no me atraen las mujeres, con la segunda a huir de las relaciones tóxicas. La tercera me enseñó que, si no estoy enamorado, esa relación no puede ni comenzar. Con la cuarta vi que el tiempo puede ser un buen aliado, tanto antes como durante e incluso después de la relación.

Road to LOVE

Me encuentro en un punto de renovación total. Nueva vida, nuevos proyectos, nuevos objetivos, nuevos amigos y una nueva relación. Un horizonte brillante en el que se observa el doble arcoíris. Un fenómeno difícil de encontrar que me hace muy feliz.

¿Ser homosexual te parece un orgullo? Pues sí, igual que me puedo sentir orgulloso de muchas otras cosas, en mayor o menor grado. En cualquier caso, no quiero pensar en ello como mi vida entera. Me dedico a escribir, redactar, leer, aprender, formarme, estudiar, disfrutar de la vida… Mi identidad sexual no lo es todo para mí, pero es parte de mi vida. La parte que va ligada a amar y al AMOR. Un concepto que adoro, pues pienso en él de diferentes formas, y una de ellas es la de motor universal.

En conclusión, y resumiendo

En mi opinión, todos venimos a esta vida buscando amor y nos vamos de ella buscando amor. No tiene que ser el de la pareja, puede ser el de la familia, los amigos e incluso el amor propio. ¿Por qué publico libros o escribo este tipo de artículos? Sí, claro, por ayudar a la gente y transmitir un mensaje, pero también porque busco sentir el amor y la aprobación de los demás. Me gusta sentirme aceptado y todo esto los acerca a mí en cierta forma y me ayuda a conocer más gente.

Me parece algo genial y no entiendo que alguien pueda decir que está mal o es antinatural. Lo que no es natural es que nos tiremos piedras los unos a los otros y nos odiemos por pensar de forma distinta.

«Nunca está mal amar, pero siempre está mal odiar»

6 comentarios en “20 años para aceptar que soy gay

  1. Si, uno de esos nuevos amigos soy yo, y después de leer esto estoy mucho mas orgullosa que antes de que seas mi amigo, ya me caías súper bien antes pero ahora esque no te puedo querer mas, ser gay no es algo malo, ni algo antinatural, es simplemente tener gustos diferentes, no todo el mundo puede entender estas cosas, no todos son de mente tan abierta como para aceptarlo, pero es que me parece ridículo que lo llamen antinatural solo por no pensar igual o no tener los mismos gustos.

  2. Hola, me ha caído tan del cielo encontrarte!
    Aunque me parece que eres muy joven, quiero compartir mi experiencia contigo, pues estoy pasando por un duelo terrible y no tengo con quien conversarlo, pero quizás tú desde tu experiencia puedas escucharme sin duras críticas.
    Yo pasé enamorada de un hombre muy bueno, noble, sensible y dulce casi 4 años, a pesar de que con actos le demostraba que lo amo no se lo conté hasta hace poco, y él siempre me dejó claro que sólo siente por mí una bonita amistad, pero yo seguía ahí insistiendo hasta que hace muy poco me contó que es gay, y que tiene un amor con quien ahora vive y que es feliz, yo de verdad lo amo porque a pesar de esa dura confesión lo entiendo y no me enojé con él y él me ha ofrecido su amistad y me pregunta cómo estoy de vez en cuando y trata de mantenerse en contacto conmigo cabe destacar que hace poco le comentó a su círculo más íntimo acerca de sus inclinaciones y para vivir más libre se fue a otro país, y en fin a pesar de estar fuera él intenta mantenerse en contacto.
    Pero yo aún lo amo, respeto y acepto sus preferencias pero me duele mucho, y más aún porque somos católicos practicantes ambos, y es verdad que Dios rechaza al pecado y no al pecador, y con esto no estoy juzgando pero la verdad es que no es natural una práctica homosexual, va en contra de la naturaleza, pero lo más importante de todo es saber que a todos se nos exige vivir en castidad, seamos homosexuales o bien heterosexuales, si de corazón amamos a Jesús debemos respetar los mandamientos de la Iglesia que Él mismo fundó, no podemos decir una cosa y hacer otra, si yo amo a Dios no puedo tener relaciones sexuales extramatrimoniales, y en el caso de las personas con atracción al mismo sexo obviamente no pueden casarse y sí son amadas por Dios por supuesto pero ellos más que nadie están llamados a vivir en castidad.
    En fin estas cosas no se las dije a él porque no quiero herir sus sentimientos y no quiero que piense que lo estoy juzgando, al contrario yo no soy nadie para juzgar a mi prójimo, pero sí me duele verlo vivir en pecado después de ser tan activo en la Iglesia, y tengo miedo por él
    Miedo a que salga lastimado, miedo a que se contagie de alguna enfermedad
    Miedo a que termine cada vez más lejos de su familia
    En fin temo mucho por él que sufra y termine en soledad

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